Guadalajara, Jalisco. En la prisa por entrar los acordes de "La Llorona" se tropiezan con la cara y soplan recuerdos en el alma. Un auditorio abarrotado, flores blancas en el escenario y sus devotos como en misa la esperaban.
Al grito de "Guapa", un aguacero de aplausos la vio llegar. En silla de ruedas, con el inolvidable poncho rojo, su pelo de plata y anteojos oscuros, Chavela Vargas entró abriendo sus brazos como siempre que sube a un escenario, con ganas de abrazarlo todo.
Raúl Padilla, director de la Feria Internacional del Libro (FIL), fue quien abrió la serenata de piropos que recibiría Chavela, al llamarla "ícono contemporáneo de la mexicanidad, una leyenda viviente que viene a presentarnos sus verdades".
Y es que Chavela, quien ya se había confesado una vez en "Y si quieren saber de mi pasado", vuelve esta vez de la mano de la periodista y escritora mexicana María Cortina a develar "Las verdades de Chavela", editado por la Editorial Océano.
Acompañada por Eugenia León, reconocida y querida cantante mexicana, su amigo de toda la vida, el escritor y cronista Carlos Monsiváis, la escritora María Cortina y la escritora argentina Ana Gloria Moya, se presentó este libro que recorre pasajes importantes de la vida de la Vargas, sin ningún orden cronológico, haciendo un recuento de pasajes inolvidables para ella.
De repente y como sorpresa, Padilla recuerda la relación estrecha de Chavela Vargas con otro gran ícono femenino de los mexicanos Frida Kahlo y anuncia que el coleccionista Carlos Goyola hará entrega de una carta original, que Frida le enviara a Chavela.
"Pensando en estas palabras de Chavela, el otro día veía en la televisión como un par de adolescentes de un colegio de nuestro país denunciaron que eran perseguidas por sus profesores y sus compañeros llegando a ser amenazadas y expulsadas del colegio porque se asumían y aceptaban como lesbianas. Chavela, tu historia sigue siendo subversiva y también una lección para quienes hoy quieren ser lo que son. La inmensa vocación de ser es algo que rescato de ella, Chavela siempre quiso lo que fue y por eso lo ha defendido como nadie", dijo León, quien no dudó un segundo en cantar a capella "Vámonos" de José Alfredo Jiménez, a pedido de Carlos Monsiváis.
No hubo ni un susurro ni un respiro en el homenaje de una cantante a otra. Luego no hubo aplauso que no se escuchara en todo el salón.
Cortina, coautora del libro, contó que éste nació no sólo de su amistad con Chavela sino a pedido de la cantante, en la época en que vivió en la Residencia de Estudiantes de Madrid.
"Las verdades de Chavela es la mirada de Chavela sobre ella misma. Este libro no es una biografía y no se trata de saber cuando y cómo salio ella de Costa Rica para venir a México, y como para ella y en ella lo que importan son los acontecimientos de vida, su verdad son todas las verdades que dice que vive que canta. Es una loca de vida, que sigue ebria de vida. Su mejor borrachera ha sido la larga vida que ha tenido".
Monsiváis, destacado intelectual mexicano, destacó la mexicanidad de la Vargas, aprendida no en los libros de historia, sino en las canciones populares.
"Chavela retiene las verdades que le han dictado su voz, su destino, su desgarramiento, que es lectura certera de las canciones, su mexicanidad, que sólo en su caso es una época formativa. Chavela es más mexicana que todos, porque aprendió su nacionalidad en las canciones", añadió Monsiváis.
El final llegó con las esperadas palabras de la cantante. "Ya no soy la de antes. A mis noventa años siento que sólo le tengo que pedir justicia al cielo para que vuelva a caminar. Tengo muchas ganas de caminar e ir como antes a hablar con mi vecina, decirle cómo le fue en la borrachera de anoche, así era mi vida cotidiana, pero se acabó", dijo.
Despacio como llegó se fue, abrazada con los aplausos de quienes no dejaron de gritarle "Que los dioses te cuiden Chavela, porque como tú ninguna".
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